Contruyendo poder desde abajo
04-04-2008
¿Son las ONGs la industria de la solidaridad?
Los conceptos Organización No Gubernamental (ONG) y Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) nos son comunes desde, sobre todo, principio de los años 90. Bajo estas denominaciones trabajan grupos ligados a la Iglesia, a partidos de la hace tiempo llamada izquierda extraparlamentaria vasca y demás.La aparición de las mismas supone en muchos casos la reducción a la mínima expresión de históricos organismos, como Komite Internazionalistak. Revolución nicaragüense, Iglesia católica, partidos políticos, sustitución de militancia activa y revolucionaria por políticas de adhesión son términos y circunstancias que nos aparecen mezcladas en numerosas ocasiones. Telemaratones y otros programas con supuestos fines benéficos que cuentan con la participación de famosos, publicidad estática de ONGs en series tipo "Al salir de clase" son parte de la publicidad que estos grupos tienen, haciéndoles aparecer ante el gran público como benefactores altruistas, según unos, o disidencia tolerada y patrocinada por el estado, en opinión de otras. Llegan desde América Latina críticas y denuncias sobre las ONG. EUTSI os presenta algunos textos recibidos en nuestra redacción.Memoria histórica
En la historia del movimiento indio es necesario hablar de las personas y organizaciones indias que tuvieron un rol dentro de nuestro movimiento y que fueron los que comenzaron a "acomodarse" en el sistema de las ONGs. Actualmente debo aclarar que después del gran fracaso de los llamados movimientos populares (ej. Frente Sandinista de Liberación) y muchos otros, la mayoría de las ONGs están encuadradas y han sido refuncionalizadas por las instituciones estatales. Estas las han convertido en un instrumento más del sistema de reparto, decenas de ellas tienen nuevos nombres y cada día salen como hormigas para construir su propio hormiguero. Lo hacen con ingenio y muchos de sus miembros con el título académico de antropología bajo el brazo, y acompañados de científicos e intelectuales de la solidaridad. Ellos son los actuales "salvadores" de los indios del mundo, padrinos protectores, que están marcando una nueva "ruta" de la esclavitud. Circulan con el billete verde, mientras presumen de tradición humanitaria e inventan palabras con tal de no llamar a las cosas por su nombre. Es decir, no mencionar jamás genocidio, tortura, empobrecimiento, oro y plata, conquista, explotación ni sangre. Estos son los más buenos. Los otros hacen un trabajo admirable con sus estudios y se lo entregan a los gobiernos, para que luego ellos hagan su política con los indios, provocando un estancamiento dinámico de nuestras comunidades.
Por ello, un/a indi@ jamás debe estar a la defensiva. Debemos mostrar quiénes somos, sacar fuerzas, ir pueblo por pueblo, familia por familia. Tenemos que hacerlo nosotr@s porque hemos elegido el camino de l@s que "no" tienen miedo; Respecto a l@s que elijan no hacerlo, no pasa nada, habrán elegido el camino del miedo. Esto lo aprendí de mis mayores.
Hay una reflexión que comienza en el año 1988 cuando, junto a hermanos indios de otros lugares, tomamos el "Congreso Mundial Americanista" en Amsterdam-Holanda. Desde allí lanzamos una proclama -aún vigente- sobre nuestros pueblos, el ejército, los gobiernos y un actor que a la larga se fue convirtiendo en un serio problema que debemos resolver. Me refiero al papel de las ONGs, organizaciones que nacen al amparo de los Estados Unidos en la posguerra como freno de la expansión comunista. Esta estrategia tenía como guía el Plan Marshall, que propone el modelo de cooperación y distribución de proyectos asegurando su autoridad y un desarrollo de tipo occidental.

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